“Yo estaba pasando por un duelo, el más doloroso, jamás pensé que me podía sentir mejor, pensé morir. Ese tiempo mi dolor, del alma y físico, me reprimían y fueron muchas crisis de dolor por mi fibromialgia…pero llego ese llamado de Almendra, creo que la trajo mi nieto para ayudarme.
“Me escucho con mucho respeto, eso fue fundamental. Yo me quería desahogar y ella tiene un Ángel que me brindó la luz, al escucharme y poder decir todo lo que estaba sintiendo. Eso me ayudó a decir que tenía que salir de ese túnel oscuro.
“Hoy con menos crisis, casi un mes sin ellas. Volví a pintar, leer, tejer, y fui retomando mi vida. Estoy contenta porque tomo menos medicinas para el dolor físico. Hemos bajado la escala del 1 al 10 del dolor. Solo decir gracias, gracias”.

Categorías: Testimonios

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