Soledad, 55 años, Fibromialgia.

“Es impactante el cambio que pude observar con la ayuda que me brindaron. Para empezar, llegué a este lugar porque mi hija estaba preocupada de mi dolor, un dolor que no supe explicar y que solo me mantenía de mal humor, fue un dolor que arrastré en todo mi cuerpo, y cada vez se hacía más intenso. Llegó un punto en que creía tener depresión, se lo conté a mi hija y comenzó a buscar en Internet que era lo que tenía acorde a mis síntomas. Recuerdo el día que ella me dijo: “Mamá, creo que tienes una enfermedad llamada Fibromialgia”. Al principio yo sabía lo que era esa enfermedad, pero nunca supe cómo se trataba.

Un día de marzo mi hija emocionada contesta un llamado que era del Centro del Dolor, un lugar donde tratarían mi dolor sin nada a cambio. Yo no tenía idea de eso porque mi hija los contacto sin que yo supiera, así que partimos en marzo.

Agradezco de corazón todo lo que hizo Sofia Israel por mí, por haberse preocupado tanto y por haberse siempre puesto en mi lugar. Desde el principio nos llevamos bien, fue un proceso largo y tranquilo cada día miércoles, conversábamos de mi vida, de quien me contenía cuando yo tenía mis crisis. Este centro, si bien desde un principio te dice que no puede curar la enfermedad, saben cómo orientarte para que sepas tratar la enfermedad y sea más llevadera. Me dieron tantos tips y muchos consejos para ir superando mis dolores y así lo fui logrando. La verdad es que al principio yo no le veía solución, pero la ayuda del centro y de Sofia me hicieron salir a flote.

Este lugar tiene mucho que brindar a esta comunidad, su trabajo es honesto y muy profesional, espero de corazón que sigan ayudando a muchas personas más con esta enfermedad y como muchas otras. Solo desearles lo mejor a todo el equipo y a Sofia. Muchos cariños”.

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