Alianza Terapéutica

Alianza Terapéutica

El Modelo Biopsicosocial de Engel (1977) no sólo enfatiza la participación de múltiples factores tanto en salud como enfermedad, sino que además recalca la relevancia del vínculo entre el profesional de la salud y el paciente.

En este sentido, (Emanuel & Emanuel, 1999) plantearon diferentes tipos de modelos que rigen estas relaciones en salud. El Modelo Paternalista, describe una relación asimétrica entre el profesional y el paciente que es habitualmente rígida. En donde, el profesional se ubica por sobre el o la paciente en una posición de superioridad, siendo el o la paciente un agente “pasivo, ignorante y dependiente” y, el profesional, en un status de mayor valor, activo, tomando todas las decisiones. Se espera que el paciente siga las indicaciones médicas sin preguntar.

A su vez, el modelo antagonista al Paternalista es el denominado Mutualista, en donde la relación es simétrica, igualitaria, validando al paciente como un agente fundamental y activo en su recuperación. Además, se comparten las decisiones sin perder el profesional su rol. El poder es compartido, más equitativo.

Este último modelo de relación es el ideal. Es el modelo centrado en el paciente, donde ambos tienen recursos y fortalezas, un modelo donde el poder está balanceado y es más conciliador. Un modelo inserto en una mirada humanitaria y respetuosa (Emanuel & Emanuel, 1999).
Dentro de este contexto, el Modelo Transteorético de Bordin define la Alianza Terapéutica (AT) como “la función de colaboración entre paciente y terapeuta”, por lo tanto, se incluye en la definición al terapeuta, como un agente clave de la alianza (En Santibáñez, 2001, 2003; Arredondo & Salinas, 2005).

Enfatiza que la alianza positiva no es curativa por sí misma, sin embargo, es uno de los ingredientes más relevantes que posibilita la aceptación y seguimiento del tratamiento por parte del paciente, mejorando su adherencia y recuperación. La alianza incluiría tres factores: vínculo, tareas y metas (Santibáñez, 2001, 2003).

La alianza terapéutica es hoy en día un factor con mucha evidencia científica, como por ejemplo, tratamientos más satisfactorios para el dolor crónico musculoesquelético, mejor funcionamiento físico en el dolor crónico lumbar y mejora en la adherencia al tratamiento (Casado Morales et al., 2008).

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