Verónica, 37 años, dolor crónico lumbar

“Comencé con un dolor lumbar agudo en mi segundo embarazo, en el segundo semestre, que fue tratado con paracetamol y kinesiterapia. Luego del parto el dolor continuó y se intensificó, irradiándose hacia uno de mis glúteos. No me permitía dormir en la noche, fue un periodo muy estresante para mi, ya que mi primer hijo de 2 años 4 meses se puso muy demandante y tenía igual que atender a una recien nacida.

Probé distintos traumatólogos y distintas kines por un año, hasta que me infiltré en pabellón. El dolor paró sólo por un mes, pero después volvió. Probé haciendo más deporte y probando alimentarme distinto, probé terapias complementarias, pero nada funcionaba. Hasta que di con un traumatólogo que me explicó que el dolor lumbar, puede ser también por factores sicológicos, de manejo de estrés y es una forma de llamado de atención de mi cuerpo, de que debo tomarme las cosas con más calma. Gracias a su recomendación, acudí al centro del dolor, donde me han ayudado a entender más, rasgos de mi personalidad que son gatillantes de estrés y como manejarlos. Eso, complementándolo con terapia de analgésicos y kinesiterapia, me ha permitido abarcar mi dolor desde una perspectiva integral, disminuyéndolo notablemente.”

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