EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing o en español  Desensibilización y Reprocesamiento por el  Movimiento Ocular), es un modelo psicoterapéutico integrador basado en la neurociencia y  avalado por la Organización Mundial de la Salud  y las Guías Clínicas Internacionales para el tratamiento del trauma, el cual  permite a las personas curarse de los síntomas y la angustia emocional, que son el resultado de experiencias de vida perturbadoras. Sus bases teóricas son científicas y sus procedimientos validados por su eficacia. Ya se han formado más de 100.000 terapeutas EMDR,  en más de 75 países, y han proliferado innumerables estudios científicos que lo validan.

Las investigaciones han demostrado que, al usar la terapia EMDR, los tiempos de tratamiento suelen ser más breves que las terapias tradicionales, además de lograr efectos seguros y duraderos. Esto es debido a la generación de cambios profundos en la Psiconeurología de la persona, ya que EMDR se basa, como piedra angular, en el modelo de procesamiento de la información, auxiliando al individuo a desensibilizar e integrar rápidamente la memoria perturbadora.

El modelo EMDR se presenta como una herramienta eficaz para tratar el Dolor Crónico o físico persistente, de manera que es un medio de estimular el sistema nervioso para ayudarle a la persona a cambiar las respuestas al dolor. El abordaje es a través de la estimulación bilateral en el cuerpo, con lo cual, se trabaja con el cerebro y ciertos procesos psicológicos que emergen como la ansiedad, depresión, miedo o fobia al dolor.

El enfoque emocional del EMDR se ha configurado como un aporte para abordar los mecanismos neurofisiológicos asociados al dolor, particularmente en términos de la participación de la amígdala, el hipocampo y la corteza prefrontal.  A partir de esto, se ha descubierto que la técnica da como resultado una reducción significativa en los sentimientos, sensaciones perturbadoras y ayuda a facilitar el alivio del dolor.

En el trabajo con el Dolor, se aborda principalmente uno de los factores de riesgos asociados a éste, que es el Trauma.  La evidencia relaciona el trauma en la infancia, no resuelto, con dolores físicos en la adultez. Además, se trabaja con eventos estresores actuales que reeditan o activan el trauma pasado, los cuales son factores de estrés que cambian la vida de los pacientes; como desempleo, inhabilidad para trabajar, crisis matrimoniales  y económicas, entre otros.

Por lo tanto, el foco a intervenir en el manejo del dolor son:
1. Reducción de síntomas.
2. Desarrollar recursos psicológicos para el manejo del dolor.
3. Facilitar la relajación y el cambio en las sensaciones de dolor.
4. Desarrollar un cambio en las creencias disfuncionales a adaptativas.
5. La posibilidad de funcionar mejor en la vida cotidiana promoviendo la calidad de vida al identificar y priorizar los objetivos para el reprocesamiento de EMDR.
6. Reprocesar el trauma pasado no elaborado.

El EMDR separa las conexiones entre recuerdos traumáticos y asociaciones dolorosas, permitiendo a las personas experimentar sus recuerdos con menos angustia y con cambios de comportamiento concomitantes. La alteración de la dimensión emocional del dolor podría implicar cambios en la forma en que el dolor es “recordado” y reproducido dentro del sistema nervioso (Grant, 2002).

 

Ps. Constanza Foncea Moreira
Staff Centro del Dolor CHILE SpA
info@centrodeldolor.cl

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