PSICOTERAPIA DE ACEPTACION Y COMPROMISO (ACT)

La ACT es la terapia más efectiva para la aceptación del dolor crónico.  No busca la resignación sino aprender a convivir con el dolor teniendo una actitud activa en el manejo de éste.

Es una terapia cognitiva conductual de la tercera y última generación.    Es una terapia breve y focal que debe ser indicada previa evaluación.  No todo paciente con dolor crónico la requiere.

La ACT busca estrategias que focalicen al paciente en el camino de la aceptación de la experiencia del dolor más que en la resistencia.

Un tanto paradójicamente, puede haber ocasiones en las que el cambio útil en la calidad de vida de un paciente sólo puede ocurrir cuando se aceptan algunos aspectos del problema como son (Hayes, 1999; Eclesston, 2004).

El objetivo central es que el paciente deje la lucha rabiosa contra un enemigo (el dolor) y establezca otra estrategia que será el convertirlo en un aliado, no para rendirse ni resignarse, ni padecer en una actitud pasiva, sino para comenzar a manejarlo.

Aprender a “convivir” del mejor modo con el dolor.  Vallejo (2005) plantea que es el tipo de tratamiento psicológico más adecuado cuando se trata de un problema crónico, para el que desgraciadamente no puede hablarse de curación, sino de afrontamiento o adaptación y cohabitar con él.

De hecho, se ha comprobado que los pacientes que aceptan más su dolor son los que puntúan más bajo en intensidad de dolor, presentan menos emociones negativas y disfrutan de una mayor calidad de vida (McCraken y Velleman, 2010).

En revisiones (2011) la ACT tendría efectos medianos en intensidad de dolor, depresión, ansiedad, bienestar físico, y calidad de vida.   Efectos entre pequeños y medianos en la salud física y mental de los pacientes con dolor crónico, que son comparables a los que se encuentran con las terapias cognitivo-conductuales (TCC) (Veehof, et al., 2011).  Ambas mejoran en la magnitud de la interferencia causada por el dolor, depresión y ansiedad.  Sin embargo, los pacientes que recibieron ACT reportaron mayor satisfacción que los que recibieron TCC (Wetherell, et al, 2011).