DOLOR ONCOLÓGICO

El dolor oncológico es uno de los síntomas más frecuentes en pacientes y constituye la consecuencia más temida de cáncer. Está presente en el 25% de los pacientes en el momento del diagnóstico, que se incrementa a un 70-90% en la fase avanzada (OMS, 2005, MINSAL, 2005). De forma simplificada el 80% del dolor es de causa tumoral y 20% debido a los tratamientos. La incidencia del dolor es también variable en relación con el tipo de tumor; el 85% de los tumores óseos primarios presentan dolor, el 52% en los de cáncer de mama y sólo un 5% de los pacientes con leucemia, por tanto, se constituye como un problema clínico y de salud pública. Tiene características específicas como mayor duración y alteraciones psicológicas que condicionan un gran impacto individual, familiar, laboral, social y económico.

El control del dolor es un componente muy importante en el tratamiento del cáncer, existen evidencias de que un manejo del dolor inadecuado, provoca un deterioro en la calidad de vida del paciente ya que disminuye la actividad, interfiere en el apetito, sueño, estado de ánimo y conlleva a la pérdida de la sensación de control, lo que inevitablemente puede ocasionar síntomas ansiosos y depresivos, mermando el bienestar del enfermo y su familia.

Por eso es de vital importancia entregar herramientas desde la psicología en cuanto a la valoración emocional, conductual, cognitiva y espiritual frente al dolor, ya que, permite evaluar cuánto influyen cada uno de estos componentes en la percepción y registro del dolor, de esta manera se puede ayudar a que el paciente adquiera diferentes estrategias para afrontar el dolor y la enfermedad, contribuyendo así, a aumentar su bienestar y el de su entorno más cercano.

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